Despertar y ver tu imagen mansa, aun dormida boca abajo con pelo mayormente suelto, era una verdadera dicha. Y más aún lo era cuando al despertar regalabas esa amplia sonrisa que en tu boca se dibujaba.
Despertar, verte a mi lado y saberte parcialmente mía, se volvía motivo de mis mayores alegrías.
Despertar ya sin ti duele. Es sentir que se escapa el alma entre mis manos mientras muero un poquito más cada día. Pero pese al vacío y la necesidad de poner tu recuerdo a un lado, un pedazo de mí se aferra a la imagen del primer párrafo...la mansa, la risueña, la que fue parcialmente mía y tanto dio. Es sin dudas preferible quedarse con lo bueno siempre.
Escrito por "La Fiera Humana" el Martes 25 de Febrero del 2014.